Antecedentes de la minería en Bolivia y Perú

El pasado que Bolivia y Perú tienen en común se entiende si nos concentramos únicamente en su historia precolombina, pues gran parte de los territorios de ambos países formaron parte de lo que algún día fue en gran imperio incaico. Desde entonces, las regiones andinas de ambos países comparten costumbres y tradiciones latentes en nuestros días.

Mucho antes de la llegada de los españoles, los incas vestían indumentarias y accesorios muy llamativos, los cuales eran diseñados y elaborados con metales preciosos como el oro y la plata, sin embargo, estos no eran extraídos de la tierra en grandes cantidades. Cuando los españoles llegaron a América del Sur y se encontraron con el gran imperio, lo primero que llamó su atención fueron, precisamente, estos metales.

Por su parte, los españoles ya eran expertos en las expediciones y explotaciones mineras, por lo que decidieron invadir el Imperio Inca, para luego conquistarlos y así poder explotar estas riquezas. Si deseas leer este y otros artículos interesantes, te recomendamos visitar el sitio oficial de Fidel Sánchez.

Inicios de la minería en Bolivia y Perú

Las minas ubicadas en lo que actualmente son Bolivia y Perú comenzaron a ser la fuente principal de ingresos de la corona española durante la colonización. La ambición española era tanta, que ellos idearon la exportación de esclavos africanos, los cuales tenían la obligación de realizar los trabajos más duros o pesados dentro y fuera de las minas.

El trabajo realizado por los esclavos africanos llegó a denominarse como “mita”, sin embargo, este no duró mucho tiempo, puesto a que al tratarse de extranjeros que estaban habituados a los climas cálidos, el frío del altiplano y de las profundidades de las minas les provocaron enfermedades y hasta la misma muerte, por lo que fueron sustituidos por indígenas locales, quienes, cansados de los abusos españoles, se sublevaron y lograron deshacerse de la corona española.

Posteriormente, las actividades metalúrgicas pasaron a ser administradas por los gobiernos locales que, poco a poco, comenzaron a surgir en toda América, durante los procesos de independización.

Desde entonces y hasta ahora, Bolivia y Perú empezaron a administrar sus riquezas minera por separado, lo cual abrió una gran brecha entre ambos países, pues mientras que Perú es un gran referentes de la producción minera en el mundo, Bolivia no logró alcanzar ese estatus, gracias a los gobiernos irresponsables e incapaces que tuvo a lo largo de muchos años.

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